viernes, 11 de diciembre de 2015

Despedida

Tal vez los claveles rojos no te gusten pero algo me dijo que si. Los encargué días antes de que el año terminara, no eran muchos pero el adorno hacía verlos elegantes. Yo prefería las rosas, sabía que te gustaban por aquella tradición del libro y la rosa, desafortunadamente nunca sale como planeamos.
Y ahí los deposité. En ese pueblo solitario y antiguo.
Por un momento me dio melancolía escuchar a las aves. Cuando alguien entra a su recinto donde reina la tranquilidad, ellas se enfadan y hacen ruidos.
El viento frío y el sonido de las aves anuncian tu llegada fantasmal, desde allá, donde todo pretende estar sereno. Ellos, como dos guardas están detrás de mi. No lágrimas, no gestos, no lamentos. Es una despedida nada más. La última de tantas despedidas previas.
Ahí donde estás depositado pretendo adornar y cerrar este vínculo, justo este último día del año. Está cerrado, pero ahora todo este pueblo está lleno de tu presencia fantasmal. Cualquier calle, cualquier árbol deshojado por el invierno y todo ese recorrido que da el agua a través de los pueblos hasta que finalmente te conviertes en el paisaje solitario de un castillo al atardecer.



viernes, 29 de febrero de 2008

...Canción

Por alguna razón extraña las nubes se han puesto negras... qué materia les da ese color?.... Lo sabes?...eso no importa, sin embargo es un buen día para andar.
He volteado hacia el lugar donde Dunkel desapareció, me causa un poco de...cómo le llaman ustedes? ah si! tristeza.

Sigo caminando y los ojos me observan, los olfatos respiran mi aroma y hay un mecanismo en esos extraños bichos bípedos que hace que se den cuenta que camino a un lado de ellos, que sientan escalofrío cuando paseo por sus cuellos, una sensación como de cientos de arañas multiplicadas por ocho que recorren sus piernas si es que se me ocurre tocarlos... pero me sigo. En realidad detesto a esos bichos.

Me detengo y te veo en bastantes rostros, de hecho creo que los deformo para crear el tuyo: el primer rostro voltea sus ojos hacia mí, con una mirada fija que recorre mi estatura; el siguiente rostro no me observa, pasa ignorandome y voltea solo cuando rosan nuestros hombros; el tercer rostro parece bastante dulce y me sonríe con suavidad; el cuarto es un rostro triste y mira hacia abajo, el quinto parece malvado, el sexto infantil, y así, tú repetido en decenas de rostros hasta que al final no recuerdo tus rasgos exactos. Miro hacia abajo y los imito a todos: indiferencia, sonrisa, tristeza, maldad.

Pero hay algo que hace sentirme mas que humana, es una simple canción que pasea por mi memoria...pasea con el timbre de voz, el sonido de instrumentos, los tiempos de las notas... unicamente por mi mente ya que está fuera de época, las emisoras de radio no harán negocio con ella, la época pasó y yo sigo ahí: "Only you" de The platters..

Ya no camino sin rumbo, mi "pensamiento privado" se hace presente, dibujo una sonrisa en mi cara, una sonrisa de las que nunca nadie me ha visto, de aquellas que parecen un suspiro apagado... Ahora puedo hacerme presente contigo, bajo una tarde otoñal como la que dibujamos.